Viernes, Agosto 18, 2017
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Triste ciudadanía sin memoria

Normando Medina Castro

Jueves 15 de junio, 2017

Los hilos para las elecciones federales del 2018 en las que los mexicanos votaremos para elegir Presidente de la República, diputados y senadores, prácticamente ya están tejidas y seguiremos viendo alianzas formales e informales que ya son añejas, debido a intereses compartidos.

La alianza PAN–PRD, que ya gobierna en algunos estados del país, cada vez se hace más fuerte, lo cual no significa que sea natural y con intenciones de hacer un mejor gobierno para México. Todo indica que irán juntos en 2018.

Las opiniones vertidas hasta ahora por dirigentes del perredismo nacional van en dirección de culpar a Andrés Manuel López Obrador de no querer un frente de izquierda. La realidad es que los perredistas pretenden victimizarse para justificar lo injustificable, al menos desde el punto de vista ideológico: su cercanía con la derecha mexicana.

No puede entenderse un gobierno de coalición de la presunta izquierda que el PRD asume ideológicamente y que en sus normas y políticas públicas establece la aceptación del aborto y las bodas de personas del mismo sexo, con los panistas que defienden la vida desde su concepción y no aceptan las bodas gay bajo ninguna circunstancia; sólo por mencionar dos aspectos de vital importancia que son irreconciliables y han provocado no pocos enfrentamientos ciudadanos a lo largo y ancho del país.

Hay quienes como el ex presidente mexicano de extracción panista, Vicente Fox Quesada, dan como un hecho esta alianza en las elecciones federales y, además, con la posibilidad de que se les adhiera de manera formal el PRI. La Política Online publicó el 14 de junio de este año que en una reunión con empresarios, Fox Quesada manifestó su apoyo total a Rafael Moreno Valle y su rechazo a Ricardo Anaya y a Margarita Zavala y propone una “negociación amplia” que incluya al PRI, para repartir diferentes puestos de los poderes de gobierno. “Hay que acordar gubernaturas, el senado y las vacantes de la Corte, pero si eso se hace es posible que el candidato del PRI termine por apoyar a Moreno Valle”. (www.lapoliticaonline.com.mx)

La cercanía de Vicente Fox con el presidente Peña Nieto para nadie es un secreto, como tampoco lo es la que tiene el otro ex presidente mexicano de extracción panista Felipe Calderón con el mismo EPN. Tal parece que la premisa es defender intereses y privilegios de unos cuantos por encima del bien común, sin que nada más importe. Ni la historia. Ni el rubor. Ni los valores.

Lo triste no es que la clase política no tenga clase, sino que los ciudadanos simplemente parecen no tener memoria. La verdad es que todos somos responsables de los gobiernos que tenemos. No entendemos cómo han olvidado los perredistas y panistas veracruzanos la calaña de Miguel Angel Yunes Linares. Debe ser memoria selectiva. La misma que tienen los perredistas del Edomex y sus dirigentes nacionales, cuando casi deifican a Juan Zepeda por los votos alcanzados en la pasada elección en la que el PRD terminó en tercer lugar. Juan Zepeda es el mismo que cuando fue diputado local, junto con sus colegas del PAN y del PRI, aprobaron la Ley Atenco que daba facultades legales al Ejecutivo para usar la fuerza pública y disolver manifestaciones cuando así lo considerara. Eso implicaba, incluso, el uso de armas de fuego contra las protestas.

Cuando el Presidente del país no es del PRI, los gobernadores emanados de ese partido adquieren la facultad, casi absoluta, de decidir quién lo sucederá en el cargo, sobre todo donde la oposición es escasa y la tienen coptada.

Así, cuando el panista Vicente Fox fue presidente de México, el gobernador priísta de Quintana Roo, Joaquín Hendricks, determinó que lo sucediera Félix González. Cuando el panista Felipe Calderón fue presidente de México, Félix González decidió con toda su voluntad que Roberto Borge fuera su sucesor. Esto es innegable. Nada ni nadie lo obligó. Tuvo el control absoluto de su sucesión y tuvo los 6 años de su sexenio para prepararlo a modo. Félix González no se equivocó, Roberto Borge le cubrió las espaldas y le permitió seguir gobernando. Conservó todas las prebendas del poder; incluso se hizo senador de la República. Y en el manejo de los dineros y el control político siempre tuvo a Eliézer Villanueva Lanz.

En la lista de 17 funcionarios del primer círculo borgista que dio a conocer televisa en su portal de noticias, figura el médico Saúl Badillo Perry, de la Secretaría de Salud. Muy cercano al médico Manuel Aguilar, quien fue secretario de Salud de Quintana Roo, en el sexenio de Félix González; a principios del actual gobierno quintanarroense fungió, hasta hace pocos días, como subsecretario de Salud. Por cierto, Saúl Badillo Perry es esposo de la actual secretaria del ramo, Alejandra Aguirre…

Hasta la próxima.

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