Martes, Junio 27, 2017
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LOS QUE HIPOTECARON Q. ROO

Por fin se hizo un alto a los saqueos de los  sexenios priístas de los últimos cinco que gobernaron Quintana Roo con los pies.

Fue tanto el malestar por el abultado endeudamiento, que la sociedad sacó al PRI del palacio, en las elecciones del cinco de junio.

Los primeros dos mandatarios, Jesús Martínez Ross y Pedro Joaquín Coldwell, al término de su administración no dejaron pasivos de ninguna índole.

El primero construyó toda la infraestructura de servicios que requería el nuevo estado y se avocó a construir los cimientos de lo que no había nada para su crecimiento. Hoy 42 años del nacimiento de esta entidad federativa, es una de las más prósperas de México.

A su arribo, JMR, junto con su equipo de colaboradores, marcaron la historia y dejaron una huella que resalta su el desarrollo, en todos los rincones de esta tierra.

Lo más importante de este hecho, es que Martínez Ross hizo una labor titánica que se le reconoce el pueblo. Además no se desviaron los recursos sino que las obras hechas se hicieron con transparencia. Al término, su administración no dejó empeñadas las finanzas locales.

Martínez Ross no le falló a los quintanarroenses. Dio oportunidad a muchos jóvenes en la política que hoy destacan, como Pedro Joaquín Coldwell, quien lo suple.

Joaquín Coldwell, joven cozumeleño, diputado constituyente, demostró que pese a su temprana edad tenía temple y rumbo. No se equivocó. Hizo un relevante trabajo que hasta la fecha le reconoce la ciudadanía.

Luego llega Miguel Borge Martín, que actuó de manera mesurada. Atento, cumplidor y también hizo lo propio. Su mandato no fue de relumbrón, como se esperaba. Sin embargo aquí inicia la deuda pública, que empezó a manchar la mala administración de su gobierno.

Después apareció Mario Villanueva Madrid, un hombre popular, estimado y apreciado. Al principio de su sexenio aparentemente no había equivocaciones; todo iba por buen rumbo. Lo consideraban de buena fe; la gente lo vitoreaba. Apoyó a quienes se acercaban a él. No permitía que algún  colaborador abusara o humillara quienes los buscaban; los llamaba a cuentas. Era hombre duro y flexible, pero a los que se pasaban de gandayas los mandaba a la capilla. Pero también empeño la economía de su tierra.

Por azares del destino se asoma, Joaquín Hendricks Díaz, que tuvo suerte y un buen padrino, porque la que estaba elegida era, Addy Joaquín Coldwell, a quien traicionaron desde el CEN de su partido.

De aquí el nefasto personaje dio crecimiento a la deuda pública de una manera insana. Enlodó su administración con una deuda millonaria, que hasta hoy se arrastra. Pero él, JHD,  de pobretón se volvió millonario, y sigue metido en la política.

Al “honorable” ex mandatario lo siguen protegiendo en la filas de su partido, como si nada. Se pegó a  Carlos Joaquín González para apoyarlo a que ganara la gubernatura.

A Hendricks Díaz los priístas le señalan que no tiene principios. Dicen que un individuo de ambición insaciable.

Por él  se empacha en presumir que tiene negocios hechos con recursos del erario público, con un  cinismo ofensivo, en complicidad de tipos de su estigma.

Mientras la deuda pública, sigue creciendo por los fuertes intereses que cobran los bancos.

A Félix González Canto se le apagó la vela de su infamia. Intentó suplir a Maquiavelo, pero ni siquiera se le acercó al pensador italiano.

Sus acciones en la obra pública fueron mínimas. El centro de convenciones de Chetumal fue lo único que realizó su gobierno. Ofreció mecanizar 7 mil hectáreas y sólo construyó mil.

González Canto se dedicó a derrochar el recurso público, sin hacer un cimiento que destaque su paso a la gubernatura.

Entre amigos, lambiscones, compadres, comadres y una fila de parásitos, y sus viajes al extranjero, derrochó miles de millones de pesos.

Fue el saqueador del dinero público, que al término de su gestión le deja al pueblo una deuda de 25 mil millones de pesos. Como premio a su larga osadía lo hacen senador y como tiene fuero, es intocable.

Roberto Borge Angulo fue el más abusivo. Se dedicó a servirse, respaldado por su gavilla.

Un ejemplo de sus atracos: de la SEDARI, hoy SEDARU, él y sus angelitos se llevaron más de cinco mil millones de pesos.

A pesar de todo eso, estos ladrones de cuello blanco andan libres; gozan de absoluta impunidad.

Roberto Borge no pagó la deuda que dejó González Canto; la incrementó hasta arriba de los 22 mil millones de pesos. (CARLOS COLONIA LÓPEZ)

 

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