Domingo, Agosto 20, 2017
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Políticos: barbarie a la mexicana

POR NORMANDO MEDINA CASTRO

Jueves 13 de julio, 2017

El deterioro del poder adquisitivo de los mexicanos ha sido imparable a partir del gobierno de Luis Echeverría Álvarez y explotó en las manos de José López Portillo de manera brutal, sólo comparable a la crisis de los noventas a inicios del gobierno de Ernesto Zedillo, el cual alcanza niveles que las cifras oficiales del gobierno de Enrique Peña Nieto de ninguna manera puede ocultar. La economía de México va de mal en peor.

Con una inflación acumulada en lo que va del año, arriba del 6 por ciento; la reducción de la extracción de petróleo a un promedio inferior a los dos millones de barriles diarios; una política económica norteamericana, liderada por el presidente Donald Trump, francamente adversa a México; el despilfarro, la irresponsabilidad, el saqueo y la corrupción sin freno de la mayoría de los gobernantes de nuestro país, logran que el panorama se torne más que oscuro.

Sin prestigio internacional, sin la fuerza del apoyo ciudadano, dilapidado en corruptelas, y sin el patriotismo de nuestras autoridades, ¿qué podemos esperar los mexicanos en la renegociación del Tratado de Libre Comercio (TLC) con Canadá y los Estados Unidos de Norteamérica?

¿Quiénes nos representarán a todos los mexicanos en la mesa de negociaciones? ¿será posible que sean personas leales a México y con los conocimientos técnicos, argumentos y valor para enfrentar las bravuconadas y el gandallismo previsible del equipo de Trump? Con tristeza y amargura no vemos en el horizonte mexicano a quien pueda sacar las castañas del fuego.

Pese a los abusos de sus propios hijos desleales, nuestro país es fuerte y se antepondrá a la desesperanza. La luz siempre brilla en momentos de mayor oscuridad. Arrojados fuera de su patria en dónde no tenían futuro y su presente los lastimaba, miles de mexicanos fueron saliendo del país. En la actualidad, pese a Trump y de gente como él, ya son más de 12 millones de habitantes en el país de las barras y las estrellas.

Paradójicamente esos mexicanos obligados por la desesperanza a salir de su patria y de sus familias son quienes con sus remesas, en gran parte, sostienen la economía mexicana con un acumulado, de enero a mayo de este año, de 11 mil 532 millones de dólares, cifra muy superior a los ingresos por petróleo, inversión extranjera directa y el turismo.

¿En qué momento la mayoría de los políticos mexicanos pierden los valores éticos más elementales y se convierten en monstruos devorados por su propio ego? ¿en qué momento pierden la conciencia y todo lo ven con el cristal de su soberbia?

Durante su intervención en la entrega del Doctorado Honoris Causa de la Universidad de Quintana Roo, el pasado 22 de junio, el escritor y periodista chetumaleño Héctor Aguilar Camín mencionó que “el poder es una bebida tóxica que ofusca a los inteligentes y enloquece a los tontos”. Sólo así puede entenderse que en el obelisco de la Explanada de la Bandera de Chetumal, junto con los nombres de Miguel Hidalgo y Costilla, José María Morelos y Pavón, Ignacio Allende, Nicolás Bravo, Ignacio Aldama, Mariano Matamoros, Hermenegildo Galeana, Ignacio López Rayón, Vicente Guerrero y Andrés Quintana Roo, el ex gobernador de Quintana Roo, Roberto Borge Angulo mandó poner su nombre, así como el de Félix González Canto… Por fortuna, éstos últimos han sido borrados.

El ego devorador de muchos políticos los hace amorales y mitómanos. En su mayoría, se auto conciben dioses y deciden el bien y el mal según su conveniencia. Muchos, hasta acuden a ceremonias religiosas y se piensan buenas personas. Viven en la mentira. La ley la aplican discrecionalmente, en tanto a los amigos y parientes los ponen por encima de todas las leyes, como a ellos mismos.

Sobre esta discrecionalidad a lo hora de aplicar el poder va un ejemplo. Durante la alianza PRI-PVEM Roberto Borge trajo consigo, y en su desgobierno, a mucha gente que no radicaba en Quintana Roo. Algunos de ellos desempeñaron abiertamente cargos que la Constitución Quintanarroense restringe para quienes tengan un mínimo de cinco años de residencia en la entidad. Muy cercano a Roberto Borge fue el militante del Partido Verde Ecologista Francisco Elizondo Garrido, quien fue diputado federal por Veracruz de la LX legislatura desde 2006, diversas fuentes registran su nacimiento en la Ciudad de México. Posteriormente, pasó cinco meses en la Semarnat y, enseguida, fue nombrado secretario del medio ambiente de Quintana Roo por obra y gracia de Roberto Borge, sin tener el mínimo de residencia en el estado. Dos años duró en ese cargo, después pasó la dirección general del centro Secretaría de Comunicaciones y Transportes de Quintana Roo donde todavía despacha.

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