Jueves, Agosto 24, 2017
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OEA, un tigre de papel

Normando Medina Castro

Jueves 22 de junio, 2017

La autoridad moral no es posible sin el respaldo de los hechos, por muy hábil, por muy caradura y aún con todos los recursos materiales con que se cuente, sin la fuerza del ejemplo, los argumentos se vuelven endebles y muy susceptibles a ser enturbiados.

La Organización de los Estados Americanos (OEA), desde hace mucho perdió fuerza moral. Parecía que la 47 Asamblea General de la OEA, con sede en Cancún, le daría los bonos suficientes al canciller mexicano Luis Videgaray para despuntar en la carrera por alcanzar la candidatura del Partido Revolucionario Institucional para contender en las elecciones federales de 2018, por la presidencia de la República, pero no ha sido así. Más bien el foro exhibió el servilismo del flamante secretario de relaciones exteriores de México al liderar las iniciativas en contra del gobierno de Venezuela.

El régimen de Nicolás Maduro, tan cuestionable desde muchos puntos de vista, cuando el representante de México lo señala por violaciones a los derechos humanos y a las prácticas democráticas, le dan oportunidad de revirar de manera contundente. Denunciar la paja en el ojo ajeno y negar la viga en el propio, resulta pueril en esos niveles y es pretender que nadie sabe de los abusos cometidos en contra de la credibilidad de las instituciones electorales mexicanas en las elecciones realizadas recientemente, sobre todo, en el Estado de México y Coahuila. Las prácticas totalmente antidemocráticas, orquestadas desde los tres niveles de gobierno en esos comicios, indudablemente trascienden nuestras fronteras.

Es mezquino también ignorar las repercusiones internacionales que han tenido las matanzas de Tlatlaya, Tanhuato, Nochixtlán o la desaparición de los 43 normalistas de Ayotzinapa. Y ¿qué decir de los asesinatos contra periodistas ocurridos en nuestro México lindo y querido o del reciente escándalo de espionaje en contra de líderes de opinión, periodistas y activistas sociales, voces críticas y opositores a la corrupción que corroe el sistema político mexicano?

Definitivamente el gobierno mexicano carece de fuerza moral para encauzar cualquier iniciativa contra los abusos de otros gobiernos. Videgaray no aprovechó la plenaria de los países americanos para protestar por el muro fronterizo y la política anti migratoria del presidente Trump, ni por las medidas económicas para frenar inversiones estadounidenses en México anteponiendo su poderío en todo lo relacionado con el TLCAN.

Definitivamente, lo único que evidenció es un servilismo total hacia las políticas marcadas por el gobierno de los Estados Unidos; al final de cuentas los verdaderos responsables de hacer de la OEA un tigre de papel, usando al organismo siempre, para justificar intereses de todo tipo. Los norteamericanos no han hecho nada real para rescatar la credibilidad de la OEA; ni les interesa hacerlo.

La libre determinación de los pueblos debe ser un principio inviolable, pero es claro que sin contrapesos, el poder descomunal de los norteamericanos hace prevalecer siempre sus intereses. El secretario general de la OEA, el uruguayo Luis Almagro parece actuar, la mayoría de las veces, como vocero del país de las barras y las estrellas. Qué lejos está de su compatriota, el ex presidente charrúa Pepe Mujica, claro ejemplo de calidad y fuerza moral. El mundo entero necesita líderes honestos y con credibilidad.

La crisis de valores es grave y la base de todas, la verdad, ha sido la más lastimada.

Hace muchos años la escritora rusa Alissa Zinovievna Rosenbaum, conocida en el mundo de las letras como Ayn Rand, expresó: “cuando adviertas que para producir necesitas obtener autorización de quienes no producen nada; cuando compruebes que el dinero fluye hacia quienes no trafican con bienes, sino con favores; cuando percibas que muchos se hacen ricos por el soborno y las influencias más que por su trabajo y que las leyes no te protegen contra ellos sino, por el contrario, son ellos los que están protegidos contra ti, cuando descubras que la corrupción es recompensada y la honradez se convierte en un autosacrificio, entonces podrás afirmar, sin temor a equivocarte, que tu sociedad está condenada”.

En Quintana Roo hay preocupación por el excesivo celo de las instancias recaudadoras que, incluso, en ocasiones caen en el hostigamiento a empresarios y comerciantes. Los emprendedores que en estos tiempos se atreven a poner un negocio y generan fuentes de empleo merecen alicientes. Lo que esté fuera de orden hay que regularlo. No hay que privilegiar clausuras y multas que terminan por desalentar la economía en lugar de fortalecerla. Sentido común y sensibilidad. Solo eso.

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