Sábado, Agosto 19, 2017
Covadonganoticias.com

NUEVAS TECNOLOGÍAS SÍ, PERO PARA QUÉ…

Como humanidad políticamente organizada atravesamos por un tramo oscuro del camino. La democracia y sus instrumentos son severamente cuestionados como verdaderos límites al poder y como generadores de bienestar colectivo.

Según la encuesta de Latinobarómetro de este año, las instituciones con los niveles más bajos del índice de confianza ciudadana son: gobierno, 28%; instituciones electorales, 32%; poder judicial, 26%; poder legislativo, 25%, y sistema de partidos políticos, 17%.

Las consecuencias más evidentes son las contradicciones que recientemente cimbraron al mundo: el referéndum por el que Gran Bretaña perfila su salida de la Unión Europea; el caso colombiano, donde ganó el NO a la pacificación de la guerrilla; o el reciente triunfo en EUA de la ultraderecha racista, representada por Donald Trump.

El desencanto democrático genera apatía y los pocos que participan son motivados por el miedo o por la indignación. Justo el tipo de emociones que nos alejan de las decisiones acertadas.

Sin embargo, también es cierto que cuando se conducen con talento y liderazgo, esas emociones pueden derribar murallas de odio y gobiernos autoritarios. Así ha venido ocurriendo en Quintana Roo desde el pasado 5 de junio, y nuestro deber como elementos del cambio es mantener la esperanza de la gente con hechos.

Se debe mirar desde una perspectiva ciudadana la exigencia de justicia, luego de más de una década de abusos y desfalcos desde el gobierno; también como el origen del desencanto que nos invade. Esto hace de la tarea por erradicar la corrupción un asunto tan local como global.

El gobierno de alternancia, encabezado por Carlos Joaquín González y la coalición de los partidos Acción Nacional y de la Revolución Democrática, cumplirá sus primeros 100 días de gobierno en la primera semana del 2017, justo cuando inicie un nuevo ejercicio fiscal y con ello la oportunidad de administrar los recursos con criterios de transparencia, eficiencia y priorizando los rezagos sociales.

En esta labor el Poder Legislativo debe ser el más leal representante de los intereses de la sociedad quintanarroense. Y en consecuencia, las y los diputados no podemos evitar reflexionar públicamente sobre las decisiones colectivas que tomamos como nuevo gobierno.

Ser un contrapeso efectivo no significa oponerse sin razón a determinada acción, como tampoco ser gobierno significa que no habrá debate. Sobre todo cuando se trata de visibilizar un asunto de interés general.

Una de esas acciones es la adquisición del software especializado anunciado por el titular de Sefiplan, Juan Vergara Fernández, que ayudará a la transformación digital de la administración pública y las 67 dependencias que la conforman.

Según informó el secretario, con un costo de 374 millones 050 mil 175 pesos, la empresa Blue Ocean Technologies sería la proveedora del software a pagar en los siguientes 24 ó 36 meses.

Como mencioné líneas arriba, no es descabellada la idea de modernizar al gobierno ni de agilizar sus procesos haciendo uso las nuevas tecnologías. Está comprobado en democracias más avanzadas, que el gobierno digital reduce la necesidad de intermediarios para trámites (menos burocracia) y limita la discrecionalidad (moches, extorsión y corrupción).

Con todo esto las y los ciudadanos contribuyentes requerirían menos tiempo para pagar sus impuestos, obtener sus títulos de propiedad, iniciar una empresa en menos tiempo y con menores costos. Sin duda alguna, beneficios que valen la pena.

Pero qué sucede cuando miramos con atención la escala de necesidades en nuestro estado. La dinámica turística a la vez de generar crecimiento económico también provoca sobredemanda de servicios públicos, mismos que enfrentan una desatención crónica, como es el caso del sector salud.

Sin la salud, difícilmente alcanzaremos en la vida ni el dinero ni el amor. La salud es el eslabón principal del desarrollo humano y económico. En el orden federal, el siguiente año este sector tendrá un recorte de 7.6% respecto a lo ejercido este 2016, situación que tendrá su evidente reflejo en nuestro estado.

Como si no fuera suficiente con el desabasto, la falta de mantenimiento e infraestructura, así como las castigadas condiciones laborales de las y los trabajadores de la salud, ahora otro gobierno priísta, el de Enrique Peña Nieto, decide reducir los recursos destinados a la atención de este sector para priorizar en otros más estratégicos.

Pero, ¿qué puede ser más estratégico que aquello que nos permite levantarnos todos los días para ir al trabajo o a la escuela y llevar una vida productiva y plena?

Esto da pie a la siguientes reflexiones: ¿Cuál es la prioridad para las y los quintanarroenses hoy, gozar de una administración pública con tecnología de punta o con ambulancias que estén a tiempo para salvar vidas? ¿Una computadora e internet para pagar sus trámites, o medicinas para prevenir y curar a nuestros heridos y enfermos? ¿Tecnología o justicia para alejar a los corruptos?

¿Presupuesto para un gobierno digital, o un gobierno que apuesta por la inversión en tecnología para la salud, para la investigación y la atención de los padecimientos que aquejan a nuestra era? ¿Qué pasaría si destinamos más recursos al mitigar el VIH/SIDA, el cáncer, la diabetes, la salud mental? ¿Tendríamos acaso mejores ciudadanos y mejores políticos? ¿No sería ésta una alternativa para prevenir la corrupción y demás antivalores de forma estructural?

Estas son algunas de las preguntas que debemos responder juntos como sociedad. Hoy más que nunca, la izquierda responsable debe ser quien lidere la esperanza democrática de este gobierno del cambio en Quintana Roo.

(Laura Beristain Navarrete, diputada de la XV Legislatura de Quintana Roo, integrante del Grupo Parlamentario del Partido de la Revolución Democrática. Presidente de la comisión de Salud y Asistencia Social)

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