Sábado, Agosto 19, 2017
Covadonganoticias.com

LA HUMILDAD POR DELANTE

Luego de su triunfo en las urnas, Carlos Joaquín González, ya como gobernador electo, instrumentó algo que ningún mandatario quintanarroense hizo tras recibir la constancia de mayoría: recorrer el estado para agradecer el voto popular.

Lo vimos recorrer las cabeceras municipales, sin importar las distancias. Lo mismo hizo presencia en Cozumel que en Chetumal, lo cual fue bien valorado por la sociedad, habituada  al olvido luego de que los candidatos en turno consiguieron el puesto que buscaban.

En ese derrotero, podríamos llamarlo, de la gratitud hacía quienes le dieron el sufragio,  hubo un común denominador: todos los eventos fueron multitudinarios. Y, claro, no era para menos.

Pero, a fuerza de ser apegados a la realidad, desde su campaña Joaquín González patentizó, una y otra vez, que su candidatura concentraba anhelos individuales y  colectivos, como publicó durante el proceso electoral quien esto escribe, bajo el título “Candidato que aglutina esperanzas”.

Evidentemente, para reconocer el apoyo de la sociedad, hay que poseer algo que escasea entre los políticos: humildad, que aunque suene paradójico, es la que enaltece a los líderes de cepa.

Y justo esa cualidad es la que irradia el mandatario que ganó la reciente elección de Quintana Roo; es la que despierta la confianza de la gente para que lo busque, se le acerque, lo salude y sienta que una parte de la victoria de CJG es suya.

No es para menos. Cuarenta y dos años de priismo habían sido suficientes como para que los electores optaran por llevar la alternancia a la gubernatura, con alguien que hiciera propios los agravios y las viejas y nuevas demandas, en todas las áreas.

Incluso en el escenario mexicano causó sorpresa que la sociedad de un Estado tan joven como Quintana Roo haya inclinado la balanza del triunfo en favor de una coalición-PAN-PRD- que por primera vez se daba en la entidad.

cj

De esa manera Carlos Joaquín y la sociedad quintanarroense dieron a la nación una muestra de madurez electoral.

Ese conjunto de circunstancias y sentimientos hacían que los eventos encabezados por el ahora mandatario electo se vistieran de fiesta cívica y partidista, sin los consabidos acarreados, las coristas subvencionadas ni los “choros” mareadores, de esos que lucran con la alienación y pisotean la dignidad.

Una muestra de aquella confraternidad se dio en las instalaciones de la industria cigarrera chetumaleña, en donde Antonio Parra y los hermanos Camín, que durante la campaña electoral dieron su confianza a Joaquín González, convivieron con éste.

Pero además se sumaron cabezas empresariales y dirigentes de organizaciones campesinas que vinieron de otros municipios.

Hoy sólo falta que Carlos Joaquín asuma la alta responsabilidad que le confiere la sociedad, acontecimiento que sucederá el 25 del mes en curso, día en que Quintana Roo será noticia en la democracia gubernamental mexicana (Mario Hernández/13–Sep-2016)

 

 

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