Miércoles, Junio 28, 2017
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OBLIGACIÓN Y MIEDO ARTICULAN EL SHOW DEL ADIÓS DEL COMANDANTE

El temor “es el protagonista de unos días en que se ha prohibido la venta de bebidas alcohólicas”, reseña 14ymedio; las personas visten con una pieza roja, azul o blanca y sin gorra ni sombrero

La Habana

Las banderas ondeando en el malecón, el rostro del Che en la Plaza de la Revolución iluminada, cañonazos… Y el show de la despedida al comandante Fidel Castro comenzó. Puntual, a las 9 de la mañana (hora local), el memorial abrió sus puertas y los primeros fieles al dictador, muchos entre llantos y otros con la mano en el pecho, comenzaron a desfi lar frente a uno de los tres puntos de homenaje instalados, casi idénticos, con flores blancas, imágenes históricas de Castro, y sus condecoraciones militares.

La planificación es evidente: “Las autoridades pidieron acudir vestidos con una pieza roja, azul o blanca y sin gorra ni sombrero. Algunos traen gladiolos, otros rosas”, detalla 14ymedio.

Miles de personas, muchas obligadas, desfilaron en la Plaza de la Revolución para dar el último adiós al nonagenario líder fallecido. Es la ley del silencio. Nadie puede faltar.

Delia, una recepcionista de un hotel de cinco estrellas de la capital cubana que prefiere mantener su apellido y el nombre del establecimiento bajo el anominato por miedo a represalias o a perder su trabajo, reconoce a La Razón que se tuvo que levantar a las 5 de la mañana.

“Nos obligaron a venir. Era mi día libre, y tuve que venir, insisto, forzada, a la Plaza de la Revolución”, asevera la joven. Esta cubana dice “no tener nada en contra de Fidel, pero ya trabajo 16 horas al día y no sé cómo desde el sindicato nos obligan a ir a la plaza, incluso en nuestro día de descanso”.

Sin embargo, no todo el mundo en La Habana es tan sincero con la prensa extranjera como Delia. En la cola, al más puro estilo norcoreano, centenares de cubanos contenían la emoción e incluso las lágrimas recorrían los rostros de tristeza por el deceso de su líder, quien ha dejado en Cuba un legado “eterno” e “inmortal”.

No estaba la urna con las cenizas del comandante, como muchos en la fila esperaban, aunque los restos de Fidel sí viajarán a partir de mañana por la Isla, hasta Santiago de Cuba, cuna de la Revolución, donde se celebrará su funeral el 4 de diciembre.

El programa oficial preparado por el Gobierno para homenajear al militar y visto por muchos de los que ayer hicieron cola como “padre de la patria”, se inició ayer en La Habana con la instalación de las cenizas del dictador en la Plaza de la Revolución, donde la población acudió a despedirse.

“Orgullosa” y “eternamente agradecida” a Fidel estaba Bárbara Guerra, maestra jubilada de 78 años, consciente, dice, de que sin los logros de la Revolución, ella como mujer negra no hubiera disfrutado de los” derechos y oportunidades” que ha tenido.

“Siento una gran tristeza, pero tremenda fortaleza porque sé que los que siguen, mis nietos y bisnietos, los jóvenes en general, van a seguir ese camino. Fidel es un ejemplo. Nos ha dado una lección de vida, no sólo a los cubanos, sino a cualquier ser humano”, comentaba entre lágrimas.

Mi comandante inmortal, así tituló un poema que escribió a Fidel la misma noche de su muerte, “trágica” noticia que la dejó paralizada, sin poder moverse del sillón hasta el amanecer, asegura a La Razón.

A lo largo de dos jornadas, ayer y hoy, los restos de Castro —quien en sus últimas voluntades pidió expresamente ser incinerado— permanecerán en el memorial a José Martí para que la población le dé su último adiós, una convocatoria que ya sea por los convencidos, como por los obligados, realmente fue muy concurrida.

El futuro de la isla, según Krauze

En medio de la celebración de la Feria Internacional del Libro de Guadalajara, el escritor Enrique Krauze expresó a La Razón su preocupación por el futuro de Cuba: “Yo voto porque los acontecimientos se desarrollen sin más agonías para un pueblo que ha soportado una dictadura de casi 60 años”.

Para el autor de La presidencia imperial “la ausencia del caudillo va a propiciar un debilitamiento de la estructura de la tiranía. Creo que se abrirán ventanas, resquicios en los primeros años que concluirán en la llegada de la vida democrática en esa nación caribeña que tan determinante papel ha jugado en la historia de América”, subrayó.

“Cuando Cuba se incorpore al arco político de la región, las cosas serán distintas. Hoy Cuba es más pobre que el año 1959, cuando los barbudos llegaron al poder. Nadie puede negar el desastre económico que ha caído sobre Cuba. Yo quisiera que fuera una transición indolora, como decía Vargas Llosa aquí mismo. Poscastrismo y crisis, Cuba está en una encrucijada”, concluyó. (Carlos Olivares Baró-La razón)

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