Sábado, Junio 24, 2017
Covadonganoticias.com

NUEVA MATANZA EN CÁRCEL DE BRASIL: ‘AJUSTE DE CUENTAS’

Ocurrió otra vez. Apenas un día después de que el presidente brasileño, Michel Temer, salió para ofrecer sus condolencias a los familiares de los 56 presos muertos en Manaos, un nuevo motín tuvo lugar la madrugada de ayer en una cárcel de Roraima, en el Norte del país, que cobró la vida de 33 presos.

Como en la capital de Amazonas, las víctimas fueron decapitadas, mutiladas y desmembradas: “La barbarie ocurrió sobre las dos de la mañana. No hubo intercambio de tiros, las víctimas fueron asesinadas con objetos cortantes o armas artesanales”, describió Uziel Castro, secretario de Justicia de Roraima.

El ministro de Justicia, Alexandre de Moraes, agregó que la nueva masacre se debió a un supuesto ajuste de cuentas interno entre integrantes de la facción Primer Comando de la Capital (PCC).

La Penitenciaria Agrícola de Monte Cristo (PAMC), la mayor de Roraima, ya había sido escenario de una matanza el pasado octubre, cuando diez presos murieron tras un enfrentamiento entre el PCC y el Comando Vermelho (CV), la segunda organización criminal del país con base en Río de Janeiro. Tras la reyerta, las autoridades separaron a los integrantes de ambos clanes, que rompieron sus lazos en 2016 tras un pacto de no agresión que funcionó durante años.

El secretario de Justicia y Ciudadanía de Roraima, Uziel Castro, descartó que las muertes en Boa Vista hayan sido una venganza tras el asesinato de 56 reos, muchos de ellos del PCC, en el Complejo Penitenciario Anisio Jobim (Compaj) de Manaos.

El presidente Michel Temer manifestó sus condolencias y puso a disposición del Estado de Roraima “todos los medios federales” para “auxiliar” en las labores de seguridad.

El Observatorio de Derechos Humanos (HRW) aseguró ayer que las últimas masacres producidas en el interior de varias cárceles de los estados brasileños de Amazonas y Roraima, que han dejado cerca de un centenar de muertos, son el resultado de “décadas de negligencia” por parte de las autoridades del país.

“Las muertes en Roraima demuestran, una vez más, la falta de control de las autoridades brasileñas sobre lo que pasa dentro de las cárceles. No son accidentales, resultan de décadas de negligencia por parte de las autoridades brasileñas”, dijo en un comunicado la directora de HRW en Brasil, María Laura Canineu.(INFORMADOR)

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