Domingo, Agosto 20, 2017
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“GASOLINAZO”, EN MENTIRA TRAS MENTIRAS

Aunque el columnista Pablo Hiriart insista en que los verdaderos culpables del “gasolinazo” son el PRD y el PAN, el primero principalmente, según él, lo cierto es que para nadie es secreto que el ÚNICO responsable directo de ese caos e inconformidad que hoy vive el país pertenece al PRI y tiene nombre y apellidos: Enrique Peña Nieto, el presidente de la República.

En efecto, si bien existe una serie de involucrados en el problema, el caso es que o bien sólo fungieron como necesarios instrumentos políticos -como es el caso de los legisladores-, se fueron adhiriendo como operadores, como es el caso de las secretarías de Hacienda y Energía, o bien son simples elementos concluyentes, como los dueños de gasolineras.

No obstante, quien está por encima de todos ellos -y de todo el pueblo- es el propio Jefe del Ejecutivo, sin cuya voluntad, como si se tratase de un poder bíblico, no se mueve ni la hoja de un árbol, ya que así como decidió subsidiar los miles de millones de pesos en costo de imagen -gastos de publicidad-, también podría dar marcha atrás, lo que se antoja un milagro.

Y vaya que no nos faltan motivos para opinar en este sentido, ya que a pesar de que el Congreso de la Unión es el único facultado por la Constitución para intervenir en materia energética, Peña Nieto es quien realmente ordena qué se aprueba, cómo se aprueba o se veta a través de sus sumisos diputados y senadores priístas, mayoría en ambas Cámaras con sus aliados “satélites”.

De tener México un presidente honesto, que de verdad se preocupara por el nivel de vida de la mayoría de la población -es decir, los pobres y los más que pobres-, no tendríamos de qué lamentarnos, pero, lamentablemente, con un mandatario cuya principal característica ha sido una mentira tras otra, entonces sí tenemos suficientes motivos para vivir alarmados en todo lo que resta del sexenio de Peña Nieto.

Bien recuerda la senadora perredista Dolores Padierna Luna que en plena campaña presidencial de 2012, el hoy mandatario dijo que a las familias nos llega un recibo de luz que ha ido creciendo en los últimos años, aunque ofreció –claro, prometer no cuesta nada- que “con la reforma energética voy a bajar los costos de la energía eléctrica”.

Sin embargo, entre diciembre de ese mismo año, cuando asumió el poder, y septiembre de 2015, cuando ya se debían ver los efectos “positivos” de esa reforma, las tarifas aumentaron 6% en promedio, en una promesa incumplida y abiertamente violentada entre julio y agosto de 2016.

Tal y como la CFE ha anunciado para ese año, las tarifas industriales, en efecto, aumentaron entre 5.2 y 7.5% respecto a agosto de 2015, mientras las del sector comercial se incrementaron entre 7.8 y 9%, y las del sector residencial, 8.9% en el sector de alto consumo, justificó.

Así, Peña Nieto no sólo mintió, ya que los incrementos a las tarifas de luz fueron mucho mayores que la inflación e impactaron ésta negativamente, aunque a este efecto inflacionario se le agregaron los aumentos a los precios de las gasolinas donde simplemente “se evaporó” la palabra del mandatario.

Por si fuera poco, el gas LP, de consumo obligado en todos los hogares, incluso para los que no tienen coche, también vino “junto con pegado”, ya que se ha anunciado la liberalización de su precio, con lo que las distribuidoras tendrán plena libertad de vender el kilogramo -algunas lo miden por litros- al precio que mejor les convenga. Y jure Usted que no será más barato.

En efecto, no bien sonaban las 12 campanadas del 2017, cuando, por ejemplo, las tres principales distribuidoras de esta capital quintanarroense -Tomza, Zeta e Imperial- comenzaron a aplicar los indeseables aumentos, en unos casos de 3 pesos con 40 centavos por kilo, mientras en otros de 7.37 pesos a 9.20 por litro.

Hasta antes de este mes, el kilo costaba 13.64  pesos, y hoy el tabulador cambió a 17.04 pesos, con lo que el tradicional tanque de 20 kilos, que desde agosto último se mantenía en 272.80 pesos, ahora cuesta 340.77 pesos, es decir ¡67.97 pesos más!

¿Y las promesas de Peña Nieto?, nos preguntamos todos. Apenas en septiembre de 2015 lo escuchábamos eufórico asegurar que gracias a la reforma fiscal se evitaron los incrementos a las gasolinas. Se acabaron los gasolinazos que tanto lastimaron mes a mes a la economía de las familias mexicanas”.

Por si fuera poco, en enero de 2016 volvió a presumir que “por primera vez, en 24 años, bajaron el precio de las gasolinas con acciones como ésta (la reforma energética), y en 2016 seguiremos quitando obstáculos”.

Apenas en septiembre último, el Ejecutivo intentó “aclarar” que nunca se comprometió a que los precios de la gasolina no aumentarían, pese a que en aquel 4 de enero de 2015 indicara en su cuenta de Twitter que gracias a la Reforma Hacendaria ya no habría incrementos mensuales a los precios de la gasolina, diésel y gas LP.

En un encuentro con jóvenes en Palacio, dijo que en 2015 no aumentó el precio de los combustibles, y que al ser México uno de los pocos países que pone “tope” a la gasolina, genera un bloqueo a las inversiones: “Hay muchas gasolineras en otros países, lo que no pasa en México. Buscamos que el precio se libere y esté sujeto a la libre competencia para que se reduzcan los precios”.

Respecto a los precios de la electricidad, afirmó que “el 99% de los hogares en México no había tenido incremento en el costo de la luz”, sino, por el contrario, “ha habido una reducción de casi 10% en las tarifas eléctricas que paga el 99 por ciento de los hogares”, mientras que sobre el gas LP dijo que la mayor competencia propiciada por la reforma ha permitido bajar su precio.

No cabía duda de que Peña Nieto “olvidó” que aquel controversial 4 de enero de 2015, justo en un día como hoy, a las 20:13 horas, reconocía que el 2014 fue difícil por la violencia que sacudió el país, por lo que ‘México no debe de seguir igual y debe de seguir cambiando’.

“Se hizo presente una legitima demanda de justicia, también se hicieron cuestionamientos y exigencias de mayor transparencia. Tanto lo bueno como lo malo de 2014 nos dejaron una lección, México no puede seguir igual, el país debe de seguir cambiando para bien, por eso 2015 demanda lo mejor de nosotros”.

Agregó que el año que comenzaba “exige unidad y generosidad, trabajo en equipo y perseverancia. Es momento de renovar el ánimo”, y anunció siete acciones en favor de la economía nacional:

“Al iniciar el 2015 bajaron las tarifas de luz en todo el país tanto para los hogares como para los negocios. Gracias a la reforma energética, por primera vez comienza a bajar el costo de la electricidad que pagan las familias”.

Reiteró que a partir de este año ya no habrá incrementos a las gasolinas. “A partir de 2015 ya no habrá gasolinazos”, “Gracias a la reforma hacendaria por primera vez en cinco años ya no habrá incrementos mensuales a los precios de la gasolina, diésel y el gas LP”.

Su mensaje surgió precisamente un día antes de iniciar una gira por Estados Unidos, donde se reuniría con Barack Obama, con quien se esperaba abordara temas sobre migración, relaciones comerciales, educación y posiblemente el caso de Ayotzinapa.

Con todo, el escritor y periodista chileno nacionalizado mexicano Hiriart, pariente de la familia de Augusto Pinochet, opina en su columna “Uso De Razón” que hemos llegado al extremo de que quienes crearon las condiciones para el “gasolinazo”, sean ahora los que lucran con el justificado descontento.

Bloquearon por años la reforma energética para impedir que el sector privado construyera plantas refinadoras de crudo que habrían permitido tener más gasolina nacional, y ahora toman carreteras y orquestan marchas en distintos puntos del país.

En síntesis, apunta que la reforma energética llegó tarde, pues en el sexenio anterior amenazaron con incendiar el país en caso de aprobarse, y que en el gobierno pasado estuvo a punto de cuajar una reforma energética, pero las amenazas de PRD y el hoy Morena hicieron retroceder al PAN-PRI.

Concluye que cuando estaban dadas las condiciones para un acuerdo PRI-PAN en el Senado, el entonces coordinador de los legisladores panistas se echó para atrás y convocó a una interminable consulta pública sobre el tema, luego de que el PRD amenazara con tomar la tribuna senatorial para impedir que se aprobara la iniciativa. Y al PRI ‘le dio frío’ la posible rebelión en el sindicato petrolero.

Opiniones, casas y sugerencias son las que han sobrado, pero quien debió salir al frente de todo ello debió ser quien hasta hoy había permanecido callado y que convocó a conferencia de prensa para este miércoles al mediodía, nadie cree que para dar marcha atrás, aunque nadie quisiera otro 4 de enero como el del aquél 2015. Ya veremos . (LUIS ÁNGEL CABAÑAS BASULTO-PERIODISTA, ABOGADO Y ESCRTOR)

 

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