Sábado, Julio 22, 2017
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Silvia Pinal, la gran diva terrenal cumple 85 años

La actriz se convirtió en una de las pioneras de la independencia femenina en este país; su trayectoria abarca el cine, el teatro, la televisión y la política

la única Palma de Oro que tiene la filmografía española es Viridiana de Luis Buñuel, pero una actriz mexicana permitió que así fuera: Silvia Pinal convenció a su entonces marido, Gustavo Alatriste para producir el clásico del cine, ejemplo de que la diva, que hoy cumple 85 años, siempre fue una mujer empoderada, incluso antes de que ese término existiera y se replicara en las redes sociales y los medios de comunicación.

“Porque él me ama, don Luis”, respondió Silvia Pinal al cineasta cuando éste le preguntó por qué un hombre que vendía muebles iba a financiar su película. Se encaminaron a España para filmarla en medio de una aventura que incluyó mendigos en el rodaje y la censura del régimen de Francisco Franco.

Cosas como estas fueron creando el mito de Silvia Pinal, quizá la última diva que queda en México, una mujer que sin premeditación se convirtió en una de las pioneras de la independencia femenina en este país, porque como dice la máxima: no valen las palabras, se educa con el ejemplo.

“Sin duda, ocupa uno de los primeros lugares entre las estrellas mexicanas, es una diva, pero es muy terrenal; es una leyenda de la Época de Oro del cine mexicano y como buena estrella se ha sabido dar su lugar, conserva la cuestión mítica: sus amores, el halo de misterio, lo que se dice de su vida personal, pero ella tiene algo que la mantiene con los pies en la tierra”, expresa Gerardo Gil, crítico de cine.

En un momento en el que la vida de la mujer estaba muy acotada, “ella trabajaba, era independiente, se casaba, se descasaba y eso escandalizaba a una sociedad mojigata, pero era tan visionaria que incluso tuvo la audacia de casarse con un cantante de rock más joven, Enrique Guzmán, que era una o dos generaciones menor que ella, se divorcia de él y luego se casa con un político; se presenta de rojo en el funeral de su hija, pero a ella no le importaba lo que decía la gente, es decir no sólo en su trabajo tocó las fibras de la sociedad, sino también en la forma en la que ésta se desarrolla. Es un prematuro empoderamiento de la mujer mexicana”, agrega el especialista.

Desde muy joven entró a la industria cinematográfica, pero no fue su primer trabajo, antes laboró en una firma farmacéutica, posteriormente se convirtió en pionera de la televisión y tal vez, fue la primera que miró en la vida íntima de las mujeres a través de su programa Mujer casos de la vida real.

“Silvia Pinal se mantuvo vigente en la difícil transición de la Época de Oro a lo que vino después, no tuvo miedo de hacer televisión y mantenerse en la cotidianidad de los mexicanos por más de 20 años, esto la hace cercana, pero además su incursión en la política le quita lo plástico y frívolo a la visión de la diva, algo que generalmente no se da en este mundo de oropel, porque habló y opinó sobre las cuestiones de su momento”, detalla el especialista.

Uno de los meritos de la Pinal es haber entrado en la televisión por la puerta principal. “No es la mujer de la Época de Oro que empezó a salir de la abuelita o en un papel de relleno, ella estaba en el plano estelar, incluso en la década de los 80 llegaba a estelarizar telenovelas, es de los pocos personajes del cine que dieron el salto en primer plano”, explica.

Pero no paró ahí, su fascinación por el teatro musical la transformó en productora: Mame, Irma la dulce… en los 80 compró el cine estadio y lo convirtió en el Teatro Silvia Pinal donde triunfó con obras como Hello Dolly y Gypsy.

“El trabajo constante es una de sus características, disciplinada. Tiene una gama de películas que van desde la comedia totalmente comercial hasta el exquisito cine de autor, eso tiene que ver con que se supo rodear de la gente correcta”, concluye.

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