Sábado, Julio 29, 2017
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¿Crisis empresarial o crisis creativa?

Por Jose Manuel Riveroll

27 DE JUNIO DE 2016

Nuestro querido Chetumal enfrenta tiempos de cambios, políticos, sociales, morales y económicos. Estos últimos, impactan donde más nos duele, en lo profundo de nuestros bolsillos. Sin embargo, sin importar el momento ni el lugar, emprender debe ser un verbo en constante conjugación.

La buena noticia, la crisis no es exclusiva de nuestra ciudad, ni de nuestro estado, ni de nuestro país. Es una crisis mundial, donde la escases de petróleo, la búsqueda desesperada de nuevas fuentes de energía, la crisis inmobiliaria, ambiental y de la industria automotriz, tienen sumida a la economía mundial en una grave recesión, que termina afectando a las empresas y a los gobiernos que pierden millones de pesos o de dólares, pero al fin y al cabo, también hacen que tú y yo perdamos pesos y centavos, y esos, en el gasto de la casa, son los que más nos golpean la precaria economía.

La paradoja de la crisis nos dice que en tiempos de turbulencia económica, las empresas reducen su personal (para reducir costos), el desempleo genera que las personas reduzcan su gasto, lo cual disminuye aún más las ventas de la empresa, que se ve en la necesidad de lanzar más empleados a la calle, y las ventas se reducen a niveles inesperados, conduciendo al negocio al cierre. Triste historia que se remite cíclicamente. Entonces ¿lo mejor es “aguantar vara” con el personal?.

Actualmente vivimos una era llamada #del conocimiento”. Alvin Toffler en su obra “La Tercera Ola”, nos dice que actualmente la mente es el activo más poderoso. ¿Ejemplos?: Uber es la mayor empresa de servicio de transporte y no tiene autos. Netflix es una empresa líder en el servicio de entretenimiento y apenas recientemente comenzó a producir series y películas (como estrategia de marketing, más que otra cosa). Así es, las empresas valen por los cerebros que tengan disponibles, sin embargo, con todo lo antes expuesto, muchos empresarios no contratan talento, sino “personal”, total, cuando no se les necesite, se les corre y no pasa nada (o al menos eso creen, ilusamente).

En Chetumal podemos ver que día a día, surgen nuevos empresarios, personas con la necesidad de llevar el sustento a su hogar, que saben que hay cuentas por pagar y que se requiere vender poco o mucho, pero ganar mucho. Y ahí reside la clave de la crisis. Las crisis económicas son el principal medio de cultivo para generar empresarios y empresas exitosas. Pero se requiere preparación, visión empresarial y sobre todo, tener una idea de negocios madura y que responda al mercado.

Sí, pero eso ¿cómo carambas se va a lograr si la crisis nos obliga a improvisar?, la magia reside ahí.

Recordemos una frase que tiene más de 200 años de haber sido pronunciada. Su autor: Benjamín Franklin, él decía “vacía tu bolsillo en tu mente, y tu mente llenará tus bolsillos. Es tiempo de apostarle a la capacitación, a la formación, a aprender de los que saben, e incluso de los que no saben (echando a perder también se han logrado empresas exitosas).

Estamos inmersos en un proceso globalizador, lo que sucede en otros países, nos llega de manera increíblemente rápida. Las modas son globales, o ¿quién no ha tenido dolores de cabeza con sus hijos con los famosos “fidget spinners”, o conoce a alguien con adicción al Facebook o ha sido víctima de los nuevos virus informáticos que asolan incluso a los otrora indestructibles dispositivos Mac’?, no cabe duda que la globalización es tema actual, hace años nos ha hecho sus presas, y si no emprendemos con visión y un plan de acción, es lo mismo que iniciar una dieta donde no queramos eliminar la cochinita y la coca cola bien helada, es decir, será un completo y rotundo fracaso.

 

La creatividad hoy en día nos apremia, una empresa debe innovar, abrir y nuevamente innovar, lanzar un nuevo concepto o servicio y como siguiente paso: innovar, luego de esto, pensar en diversificarse, y luego…. Si, nuevamente INNOVAR. Esa es la clave, pero hay que hacerlo con una metodología que si bien no elimine el margen de error, lo reduzca a su mínima expresión.

Los tiempos de cambio requieren empresarios comprometidos con sus empresas, con su capital humano, con el entorno, la sociedad y el medio ambiente. No es tarea fácil, pero si las cosas buenas fueran fáciles, cualquier inútil las haría. Más aún hoy en día donde existen diversas oportunidades de capacitarnos empleando las bondades de las telecomunicaciones, redes sociales y el internet. Pero eso, será tema de nuestra siguiente cita.

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